sábado, julio 22, 2017

DEL JUEGO A LA GRAN ESTAFA

Hay otro espectáculo que está circulando en las calles de la ciudad
El juego “the game” es una película del año 1997 dirigida por David Fincher  y protagonizada por Michael Duglas quien personifica a un millonario que tiene una vida vacía hasta que su hermano le hace un regalo que lo sumerge en una aventura extrema.  El juego comienza en el momento en el que autoriza el “servicio” donde poco a poco va perdiendo la conexión con la realidad inmerso en una historia donde debe escapar de unos asesinos que después de robarle todo buscan deshacerse de él.
Lo más cercano que podemos experimentar en Bogotá son las “Casas de terror” donde con nuestra ayuda vemos como un grupo de actores nos sumergen en una historia de miedo  que a pesar de ridícula, en algunas oportunidades, no deja de ser un juego que muchos disfrutamos.

Hay otro espectáculo que está circulando en las calles de la ciudad y son las artimañas de los estafadores. Los artistas del engaño ejecutan robos en los cuales las víctimas no se enteran de lo ocurrido hasta tiempo después. Uno de los más conocidos es el llamado en Colombia “paquete chileno” donde la víctima es testigo de que una del encuentro de un paquete con dinero y la persona con suerte le ofrece la mitad de lo que esté en el paquete. Usualmente esta treta la realizan a la salida de bancos donde los ladrones saben que la víctima lleva dinero por lo que al ser invitados a compartir un jugoso botín que no quieren contar en público la victima entrega el dinero que posee y allegar a su casa descubre que el paquete multimillonario es un solo billete y un montón de papel de periódico.
Otro engaño (que tiene muchos otros estilos) es una llamada telefónica imitando la voz de una persona conocida. Normalmente este engaño funciona con los menores, ancianos o las señoras del servicio doméstico las cuales al escuchar que los “patrones” tienen un problema y les piden que entreguen las cosas de valor a un desconocido y lo hacen sin dudar.

Últimamente se vienen denunciando unas puestas en escena que pueden involucrar a más de cinco personas. Una de estas la podemos llamar la “rueda pinchada”  y otra “el repuesto” en ambos casos la orquestación es la misma: Un desconocido le avisa a la víctima que esta pinchado o que está votando aceite por lo que éste se apresura a buscar quien haga la reparación. “Tan de buena suerte” que encuentra muy cerca un taller donde comienza la danza de los repuestos y los detallados daños mecánicos. Al final de la travesía y al revisar el vehículo  no tiene muestras de tales reparaciones pero la perdida de dinero es cuantiosa.

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