martes, julio 12, 2011

Amor entre hermanos.

por textofresco @ 2009-08-02 – 20:14:57

La vida da giros inesperados y no se sabe que va a ser de uno, de nuestro cuerpo, nuestra alma o esas cosas que nos rodean; la gente y ¿qué pasará con todo lo que hemos hecho, quién lo recordará?

Para 1985 yo apenas había cumplido los diez y ocho años cuando en uno de estos avatares de la vida conocí a una mujer de piel morena de estatura media y con extraños pero hermosos ojos.
Yo comenzaba la confusión de la vida, el paso del niño al joven en que se tiene todo el futuro pero mucho miedo a enfrentarlo.
A Cristiana la conocí en una de esas reuniones de muchachos frente a las casas en la cuadra, auspiciada casi siempre por mi hermano, Juan.
Me gustó de ella su cuerpo grande, su caminar exótico y su manera de niña mimada al hablar. Yo creo, que hacerla mi novia era un reto. Sin embargo no el más complejo, era más bien un reto conmigo mismo pues aun le tenía pavor a las mujeres (lo que no quiere decir que a ahora no les tema).
Una noche me arme de valor y le hice la propuesta con los ojos. Habíamos salido varias veces a charlar y esporádicamente jugábamos basquetbol. Yo le tome una mano y mirándome con sus ojos de “yo no fuy” me tomo de la nuca y me apretó contra sus labios. Fue mi primera experiencia con la pasión femenina.
Todo arrancó muy bien, recuerdo mi temor cuando me presentó con su familia. Solo los había visto de lejos ir y ver por la calle, ahora me encontraba en la sala de su casa tomando sopa. Mientras ellos me miraban con curiosidad.

Vivía con dos hermanas, ella era la mayor; su padre, un hombre que distinguía por que tenía negocios con mi padre y que cargaba la no agradable autoría de la muerte accidental de mi perro. Y su madre, mujer seria, franca y directa que nunca salía de su casa. En esos días llegaron de visita dos familiares de Medellín, un tío y un primo.
Mi suegra me hacia preguntas mientras tomaba un café y aspiraba un cigarrillo.
-¿Que le gusta hacer? , ¿que estudia?, ¿En que trabaja?- etc.
Y esto durante las visitas que yo le hacia, que era todos los días a las seis de la tarde. Aveces se armaba sin planearlo un reunión familiar donde el primo de mi novía, su tío y mi suegra formaban una neblina por su cigarrillos y evacuaban dos y hasta tres olletadas de tinto.
Recuerdo muy bien lo idiota que me sentí un día en que les ayude a hacer mercado. Cargaba en mis hombros un costal lleno con alimentos y mi mama me vio. Con mi familia nunca acerté a colaborarles a hacer este mandado.

A los quince días conocí al medio hermano, al principio no entendía la relación de él, con la familia hasta que ella me explicó.
Una noche en que mi papa me presto su carro, la invite a cenar en mi casa, con el compromiso de regresarla temprano a la casa sana y salva. En esas nos encontramos solos y a mi se me ocurrió detener el carro en algún lugar oscuro. Nos besamos, y ella me permitió, sobre la ropa, acariciar su seno.

Recuerdo muy bien que no podía comer nada sin recordar la suavidad de sus labios y las cosquillas de su lengua en la mía. Permanecía constantemente pensando en ella y cada ves que lo hacia sentia un escalofrio por todo el cuerpo.
Una noche ella me preguntó si yo le haria una propuesta sobre su cuerpo, yo le conteste que desde que tuviera sus labios no nesecitaria del resto.
Otro día me preguntó si yo era virgen y le conteste que si. Le pregunte lo mismo y me dijo tambien que si. Francamente numca pense que esa conversación resultara ser una insinuación.
Me disgustaba sobremanera que cuando salíamos me dejara plantado esperándola mientras charlaba con sus amigos, siempre sentí que esos hombres maduros tenían su cuento con ella.
Una tarde me encontré con su hermano y como ya estabamos en confianza, le hice zancadilla, él reaccionó de manera agresiva y desde entonces no volvió a hablarme.

Cristina decía que el primer hijo siempre es un accidente, asi se sabia que había sido ella. Su mamá era empleada del servicio del que ahora es el papa, tuvieron su cuento y de hay salio ella. La esposa lo hecho de la casa, pero años después mando al hijo varón a que trabajara con su padre.

Una tarde a eso de las cinco mientras nosotros caminábamos por la calle nos encontramos con el sardino que estaba en una panadería, comenzaron una discusión y en un momento él la arrastró a la fuerza para adentro, ella me pidió disculpas, me ofreció un kumis y me rogo que la esperara. Duraron treinta minutos dentro de la panadería y de lo que hablaron nunca supe.

Una tarde que caminábamos por un centro comercial, ella vio al hermano con un amigo. Nuevamente la llamó para hablar con ella y a mi excluyó. Mientras ella se dirigía a hablar con él, el gigantesco amigo caminó hacia a mí y comenzó a lanzar puños y patadas. No se como esquive cada lance mientras le gritaba loco y drogadicto.

Luego, entre nervioso y emocionado me sentí importante y me fui a una tienda y me tome una cerveza.
Unos días después le dije entre llantos inventados que quería terminarle que no veía que ella me quisiera. Ella lo tomó muy fresco. Mejor para mí. En los siguientes días la vi andar con el hermanos tomado de la mano. En esos días me contaron que ella había tenido dos abortos antes de conocerme. 

Hoy me enteré que esta embarazada, todos me miran, pero yo aun sigo siendo virgen.

Fin.

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